
Aleluya la era del hombre terminó!



Arrastrada entre palabras inmortales,
Afanada por la silueta imborrable del tiempo,
La mañana entró suspirando:
“Quien quisiera ser Euricide para
ser rescatada entre los muertos”
Perdieron su encanto los olivos y
un témpano de hielo se apresuró
a caer sobre el corazón ablandado.
La inocencia nunca estuvo tan rebajada,
Creía en el causante repentino,
Como siempre la más ignorante.
No seas tan inocente Inocencia,
Tu sola creaste al mundo
Cargado de una abismal perdición.

Atrapada entre un mar de ausencias,
La estrechez del cielo le daba claustrofobia,
Abandonada por el fulgor de su razón
La irrealidad se construía con vigor.
La respiración lejana por el aire oscurecido.
El entorno centrifugado licuando sus viseras
Y los instantes mas fugaces de conciencia.
Diluida en ese amasijo de extrañezas,
La identidad escapó con el recuerdo.
Era ahora el mar? El cielo? El aire?
Lo era todo?
O mas bien nunca fue nada y buscaba
Ansiosa una sola razón de ser.

Ninguna de las dos lo sabe pero sus caminos se encontrarán pronto. Ella, aún sin nombre, recorre los pasivos caudales de la ciudad, expuesta a la lluvia vespertina. Avanza sin sentir el agua congelada, por calles coloridas repletas de cafés puestos bajo la sombra de abedules. Mas tarde las calles se van tornando grises y humeantes, el olor que ella ignora es putrefacto y se debe a los desechos que reposan en el fondo del río.Tiempo aún mas tarde las calles ya han desaparecido y en los lechos polvorosos corren niños felices. El ambiente denotaría alegría de no ser por una niña que observa el movimiento del agua en cuclillas frente a su casa improvisada. Es ella, la otra, se dice a si misma eme y mantiene esta posición desde que la otra Ella emprendió su viaje cuando cayó del camión de la basura. Es decir, la está esperando pero ninguna de la dos lo sabe. Eme sostiene en su mano un corazón de cartón que le hizo a su madre. Ella se acerca, eme cierra un ojo para asegurarse que es lo que ella cree. Una sonrisa ansiosa se dibuja en su rostro, corre a zambullirse en el agua, la agarra del cabello, la mira de pies a cabeza, la abraza emocionada. Ahora tiene a quien entregarle su corazón sin ser rechazado.
Algo un poco extenso quizás innecesario