Es otra noche para pasar inadvertida entre putas y ladrones. Otra noche para convulsionar en el balcón y retar la causalidad. Una cosa trae la otra. Dos cosas que me traerán? Vuelvo a mi rincón donde se tritura la ilusión y se resquebrajan los vidrios falsos del recuerdo. Las quejas se alejan como la lluvia reposada, ahora sólo queda una extraña fijación en la forma concatenada de los cuerpos inanimados y el misterio del número cero.
Ya sé amanecer en la esquina del castigo.

