Barriendo con las manos en la destrucción;
Me doy cuenta,
El terremoto solo ha dejado escombros inútiles.
Cabezas de muñecos por doquier,
Espejos relucientes, frutas artificiales.
Cortinas, velos, vestidos, es tan importante cubrir la intimidad?
Relojes crucifijos y paraguas abundan en la superficie,
Calculadoras, cajas de fortaleza, dinero!
Contar la riqueza de nada servirá.
Las armas no pueden faltar
Pero un disparo seria una nausea mas.
Tanta chatarra me abruma la cabeza,
Me hace ver una bola gigante
apunto de aplastarme.
Empiezo a correr , las piernas se mueven solas,
la mente se ha separado del cuerpo,
esta consternada.
Ni un solo instrumento que produzca melodias de aliento.
Ni fotografías que evoquen tan solo la presencia del hombre.
Ni siquiera un verso que la sublime ante la catástrofe.
Lamentable la ausencia del arte, piensa.
Aunque olvida que este resurge siempre que
Exista al menos una conciencia, y
Cuando lo nota y se dispone a crear
Ya es demasiado tarde la bola la ha alcanzado.
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