domingo, 3 de mayo de 2009

Y dios se retorció en su tumba...


Arrastrada entre palabras inmortales,

Afanada por la silueta imborrable del tiempo,

La mañana entró suspirando:

 

“Quien quisiera ser Euricide para

ser rescatada entre los muertos”

 

Perdieron su encanto los olivos y

un témpano de hielo se apresuró

 a caer sobre el corazón ablandado.

 

La inocencia nunca estuvo tan rebajada,

Creía en el causante repentino,

Como siempre la más ignorante.

 

No seas tan inocente Inocencia,

Tu sola creaste al mundo

Cargado de una abismal perdición.

Paraje Incierto


Atrapada entre un mar de ausencias,

La estrechez del cielo le daba claustrofobia,

Abandonada por el fulgor de su razón

La irrealidad se construía con vigor.

 

La respiración lejana por el aire oscurecido.

El entorno centrifugado licuando sus viseras

Y los instantes mas fugaces de conciencia.

 

Diluida en ese amasijo de extrañezas,

La identidad escapó con el recuerdo.

Era ahora el mar? El cielo? El aire?

Lo era todo?

 

O mas bien nunca fue nada y buscaba

Ansiosa una sola razón de ser.